Reflexiones en torno a la casa lionesa de Federico Ozanam

Fecha de publicación: 12 septiembre 2019

Hace pocos días terminamos el IV Encuentro CIF para la Familia Vicentina. Si bien se desarrolla en París, realizamos varias peregrinaciones. En la tercera de ella visitamos Taizé, Chatillón, Lyon, Valfleury y Annecy. En Lyon fuimos a conocer la casa donde Federico Ozanam pasó su infancia, así que nos dirigimos a 5, rue Pizay.

Para conocer más de esta historia, es bueno recordar algunos datos del padre de Federico: Jean-Antoine François Ozanam. Un hombre de estudio que se vio obligado a tomar las armas en 1793…. Seis años más tarde, rechazó el rango de capitán y abandonó el ejército para intentar operaciones comerciales en Lyon. Tuvo poco éxito. Y cosa rara en su época, con más de treinta años, se puso a estudiar medicina. La verdad, fue un buen médico. Cuando el tifus causó estragos en Milán en 1813, se trasladó al hospital militar. Acababan de morir dos médicos y necesitaban médicos valientes que estuvieran allí. En dicha ciudad nace Federico. Pero pronto Milán paso a depender del dominio austríaco. Situación que no era cómoda para la familia Ozanam, que en 1816 decide regresar a Lyon.

En esa época, la ciudad tenía sólo 140.000 habitantes. La familia se mudó al tercer piso del edificio en el 5 rue Pizay. Será en este apartamento donde la familia Ozanam pasará el resto de su vida. Los alrededores de la casa no debían ser tranquilos. Federico siendo niño señala que repetidamente escuchaban el martilleo de un yunque. Actividad propia de un herrero. De esto dejó constancia en una de sus primeras cartas.

Federico amaba esta ciudad, atravesada por los ríos Ródano y Saona, con sus calles altas y estrechas, sus muelles, sus colinas, sus panorámicas…. Decía Federico: “Si París es la cabeza del reino, Lyon es su corazón”. Esta frase resume bien lo que sentía por la ciudad que lo vio crecer. Además, luego regresó a Lyon por un corto período de tiempo y ejerció de abogado para la Corte Real para después ejercer como profesor en la Facultad de Derecho, dando Derecho Comercial.

Los Ozanam vivían en el tercer piso de un bloque de apartamentos. Como dijimos, 5 rue Pizay en Lyon. Hoy es una calle modesta, y el edificio mismo podría estar más cuidado. Para cerciorarnos de que era cierto, miramos una placa conmemorativa en la parte superior de la puerta principal. Una lámina donde las huellas del tiempo han dejado su marca. Aún así podemos leer: “Frédéric Ozanam, 1813-1853, historiador y literato. Fundador de las Conferencias de San Vicente de Paúl, vivió en esta casa”. Todos contemplamos con alegría dicha casa, pero los miembros de la SSVP que participaron del encuentro, tuvieron una emoción más intensa.

En torno a esta visita me surgieron algunas breves reflexiones. 1) La importancia de tener vivienda propia. Así como nos duele ver que todavía hoy, hay multitudes que no tienen acceso a una vivienda digna. 2) La santidad comienza por la “salud”, Un santo triste es un triste santo. Ozanam fue un joven normal y sociable. 3) Federico nos hace referencia al amor moderado con el que se quiere el propio lugar, la propia familia y casa. Un amor que busca el Bien de todos porque incluye a todos.

Andrés Motto, CM 

8 de septiembre 2019

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